Agua el equilibrio

Fotografía: Gustavo Cárdenas

Uno, dos y tres pasos: no me caigo, no me ablando, soy firmeza. Tres, cuatro y cinco: una llamada, tu nombre en pantalla, agua el equilibrio.

Me dejaste en la piel una herida artesanal: cautelosa y premeditada. Y ahora vuelves con aire fugaz a averigüar si me faltas, a enterarte de los días que paso pensando en ti, a saber por tu paz si en realidad te quise. Agua el equilibrio porque creo que sí.

“Te odiaré a tu vuelta” juré cuando te fuiste, dándole la espalda al abrazo más bonito de la historia. Pero los juramentos son lugares injustos donde uno se traiciona. Pude olvidarte un rato, y ahora parece que lo hice para guardarte en el baúl de la posibilidad y no del recuerdo.

Conoces tan bien mi tormenta, capitán, que la navegas rumbo al naufragio haciéndome pensar que buscas tierra.”Debo ser imposible” pienso: nunca había pedido tantas veces el perdón de mi culpa sin tenerla.

Encontraste mis dudas y llevaste a mi puerta espacios seguros, tentativas de amor y motivos de fe. Como si amarte a ti fuera amar tus verdades. Y como si amarme a mí fuera imposible por no tener las mías.  

Si es verdad que nos amamos, no entendemos por amor lo mismo. Si entendemos por amor lo mismo, no es verdad que nos amamos.

Siete, ocho y nueve: si te contesto me caigo.

Valeria Farrés

 

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