Ganó la realidad 

Anoche ganó la realidad. Me importa porque no somos ni tan libres ni tan soberanos: vivimos en un mundo globalizado en el que elecciones como esta tienen consecuencias para todos.  Se me escapó un montón de fe y dos o tres lágrimas. No puede evitar pensar “Carajo ¿qué le pasa al mundo?”. 

Trump es una consecuencia social. “Make America great again” es el slogan que lo llevó a la victoria. Los seres humanos tenemos la tendencia de valorar lo que ya no está y odiar el presente, sin darnos cuenta de que eso que añoramos puede ser  causa de lo que vivimos y no nos gusta.

Estados Unidos es, como todos los países, un conjunto de cosas hermosas y cosas terribles. Estados Unidos es hermoso por la diversidad humana que camina sus calles. Estados Unidos es terrible por la cantidad de guerras en las que mete sus armas. La América de ensueño que llevó a Trump a la presidencia es un interés disfrazado de ideología. Por su parte Clinton, a pesar de tener un discurso menos violento, tampoco ofreció al mundo un futuro rosa. 

No quiero limitarme a lamentarme por la elección de candidatos ni por la elección del presidente. Muy al contrario, quiero entender desde su origen el camino de decadencia que el mundo empezó a recorrer hace tanto y del que la situación de Estados Unidos es síntoma.

Poca convicción y demasiada ambición no son las mejores características para humanizar. Veo muy claro que el mundo cree y fomenta un ideal de éxito que se encajona en un sistema piramidal en el que lo que se busca es ser rico a costa de la pobreza ajena. “Si todos lo pueden tener, ya no lo quiero” leo en publicaciones de instagram indignada aunque vivo en parte beneficiada por este sistema de discriminación. “Se trata de sobresalir”, “Hay que ser mejor que el resto” ¿Poca convicción y demasiada ambición o ambición como única convicción? 

No quiero ser malentendida ni tildada de antisistema. Sólo busco un poco de perspectiva para entender por qué hacemos lo que hacemos y por qué estamos como estamos. En el fondo sé que, contrario a lo que quiero creer, no se trata de un absurdo sino de la coherencia de la historia. 

Le damos like en Facebook a videos de veteranos volviendo a casa, en lugar de cuestionar que se admire y se venda como indispensable que hombres y mujeres reciban un sueldo por “matar para defender a la patria”. Somos una sociedad que sigue comprando revistas que exponen- como perfectos- cuerpos huesudos que llevan a quinceañeras a pagar por hacer dietas y a llorar frente a su silueta, mientras hay gente que se muere de hambre. Compramos ropa a bajo costo económico y a alto costo social, manufacturada por gente explotada… cosa que elegimos ignorar. El racismo, el sexismo y la homofobia están vigentes. La desigualdad es bandera de todos. La discriminación es nuestro presente. 

Todo lo que mencioné en el párrafo anterior es un mal que se viste de bien. De los soldados el honor, de las revistas la belleza, de la ropa la moda, del racismo el sexismo y la homofobia la tradición… eso es lo que solemos ver. Las elecciones desnudaron síntomas de una realidad que, con razón, no nos gusta sentir nuestra. 

Hoy no se trata de dudar de los republicanos o los demócratas, ni de Estados Unidos, ni de occidente. Se trata de dudar del mundo. En este planeta de potencias en el que ganar es arrebatar poder, es hora de poner dos signos de interrogación a los lados de las ideas con las que vivimos. Es tiempo de cuestionarlo todo. Es momento de darnos cuenta de que la solución no está en parchar heridas sino en dejar de apuñalar. Hay que volver a las preguntas: ¿qué pasa, por qué pasa, para qué pasa?… Y otras mil más. 

Aquí una cuantas cosas cuestionables: democracia, dictadura, capitalismo, socialismo, comunismo, ideología, doctrina, frontera, nacionalismo… y podemos seguir. Mi generación ve el mundo a través de la ventana que la nube representa. Lo entendemos a través una pantalla que nos hace sentir demasiado libres por la sola posibilidad de buscar cualquier cosa en Google. Tenemos demasiada información. Pero no seamos ingenuos: hay una intención y un interés detrás de cada cosa puesta en internet. Así como la información nos da poder, el poder maneja información. Los individuos necesitamos criterio porque estamos rodeados de influencias. 

Creo en la posibilidad de acciones conscientes y responsables. De la mano de la libertad viene la esperanza, y pretendo perderla sólo el día que me muera. No digo que estemos condenados a ser víctimas de la política y la información. Tampoco quiero encontrar tres tips para empoderarnos a nosotros, porque creo que esa búsqueda ya jodió suficiente a la humanidad.  Sólo quiero saber cómo ser libre dentro del sistema y cómo hacer al sistema libre. Por lo pronto mi respuesta es “con criterio”. 

Si bien creo que existen unos pocos grandes poderes que mueven hilos pesados, creo más en las muchas pequeñas capacidades libres que mueven hilos ligeros. Es decir: tú y yo. Somos mayoría y podemos ser críticos. Es tiempo de que nos dejen de decir qué pensar y empecemos nosotros mismos a averiguar cómo pensar. Una vez más: no es una propuesta antisistema, sino una propuesta de participación consciente en el mismo. 

Hablo de generalidades, no pongo cifras, ni cito artículos. Hablo de todos. Del mundo. De lo que somos. “Naturaleza humana” puede parecer un término demasiado abstracto y cercano al origen de todo, como para ser considerado pertinente en la solución de las consecuencias particulares de las elecciones de Estados Unidos. Pero yo considero importante pensar la posibilidad del error de origen. Es prudente rebobinar. Es necesario tener la pregunta siempre presente. Hay que atender las consecuencias entendiendo las causas. 

Creer obsoleta la duda es un error. Nos seguimos equivocando un poco a pesar de la historia y otro poco a causa de la misma, porque seguimos siendo lo que éramos. Hay cosas que no sólo fuimos sino que  somos y seremos. La humanidad no se pierde y se recupera… la humanidad se es siempre.

A Estados Unidos no sólo le deseo lo mejor sino que también pretendo trabajar por ello. Deberíamos entender de una buena vez que hacer cosas por la humanidad es hacer cosas por todos. Que defender el bien es defendernos a todos. Que amar la utopía es amarnos. Que necesitamos un camino menos egoísta y más incluyente. Deberíamos de una buena vez entender la igual dignidad de cada una de las vidas humanas que habitan este planeta. Todas las vidas valen.

Permítanme decirles que todas las crisis de campo son humanas. Que lo económico, lo político y lo social es humano. No pido que dejen de atender los ámbitos particulares por entenderles el origen. Pido que entiendan el origen para atenderlos mejor. Afinco aquí la pluma porque soy estudiante de filosofía y día con día me enfrento a la realidad de una sociedad que no encuentra pertinente la duda y que considera innecesaria la formación de criterio. Vivo en un mundo en el que a la mayoría le parece que el campo de la búsqueda de la verdad es un absurdo para la actualidad. Y yo no lo creo. Cuestionar no es fácil, pero es importante. 

No se trata de la presidencia estadounidense sino de la sociedad mundial. No se trata de revolucionar nada: se trata de evolucionar todo. No se trata de volver, se trata de hacer una elección libre y consciente del camino que tomamos. No es cambio… es progreso.  La pregunta es la posibilidad de respuesta. El error es la posibilidad de acierto. El criterio motivo de esperanza. Y la humanidad motivo de fe. 

Valeria Farrés

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s