Abrazo de redoma

“Una noche casi se me olvida la cara del director” me dijo mi hermanita en un susurro miedoso cuando le pregunté esta mañana si extrañaba Caracas. Se me escapó una sonrisa enorme, porque me dio ternura que dijera “el director”. Le pregunté “¿de Carlos?” y respondió “Sí. Ese señor me caía bien”. Entonces decidí darle una vuelta a la cuadra antes de dejarla, para contarle que el día de mi graduación “el director”, a quien yo sólo le digo Carlos, me dijo mientras me ponía la medalla “eres la alumna más venezolana de este colegio”. Le dimos una segunda vuelta a la cuadra porque también quise explicarle que Carlos no lo decía porque sí, sino porque sabía que aunque nací en México, el corazón me late al ritmo del Alma Llanera. Le dije que la gente que te quiere te dice cosas bonitas y te llama por tu nombre.

“¿Por eso le dices Carlos?”
“Si María. por eso le digo Carlos”.

Después de dejarla bajé el volumen de la música para que no sonara más alto que mis pensamientos. Por lo general, cuando es muy temprano, sólo quiero apagar las ideas. Pero hoy no, porque mi chiquita me había dicho que casi olvida. Y yo conozco bien el miedo al olvido. Bajé el volumen de la música, porque esta mañana mis pensamientos eran recuerdos: recuerdos de mis mañanas avileñas con abrazos de redoma.

No siempre le pregunto a María cómo está. Pero hoy sí. Dice que le hace falta la casa. Como a mi. Nos hacen falta las mañanas tibias de Caracas. El de hoy fue otro amanecer sin guayoyo, sin papá, sin la oración del carro, sin la redoma de mi colegio y sin saludar con un abrazo al profesor que ahí estuviera.

No sólo de pan vive el hombre: también de recuerdo. Por eso regresé manejando por el carril de baja velocidad con los ojos aguados. Cuando entré al estacionamiento del edificio eran las 7:28 y pensé “justo a tiempo para el acto cívico”. A veces pienso cosas por pura costumbre.

Entré al ascensor acordándome de mis mañanas de lunes. Sirvió de consuelo pensar que Carlos más de una vez nos leyó correos de alumnos graduados. Y es que en mi colegio no se olvida. Incluso una de sus paredes sirve de hogar a un poema que dice y repite “miro atrás”.

En los actos cívicos nos decían “cuiden su colegio porque es su segunda casa”. Yo me traje la casa encima, como caracol, para cuidarla. Tiene forma de recuerdo, huele a nostalgia, sabe a guayoyo y la conozco bien. En las mañanas frías de ahora, la casa me cuida a mi llevándome el recuerdo a la cama para calentarme.

A veces me siento sola. Y me hablo a mi. Luego, recuerdo que el recuerdo es hogar, que El Ávila es y será hogar. Y le hablo a él. Le digo en voz alta, para que me escuche: “te llevo siempre conmigo. No muy cerca pero si muy dentro”. Sé que respondería “yo también”. Y me daría un abrazo de redoma.

Valeria Farrés

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41 Comments

  1. Qué hermosura de escrito, que rico leerlo. Yo también vivo añorando mis abrazos de redoma, que fueron tantos… Que siguen siendo tantos, yo nunca pensé que como mama iba a querer tanto a mi colegio, porque así como al director lo llame Juan y luego Carlos, el colegio de mis hijos es mi colegio y su gente es parte de mi vida como si yo hubiese estudiado allí.

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  2. Na’guara como no sentir orgullo de pertenecer a esta gran familia Avileña… Estos detalles nos hace grande… No te conozco, pero se q eres familia, con mis tres hijos subimos todos los días la colina para llegar a la redoma (a la del abrazo), le doy gracias a Dios de poder darle la experiencia de ser formados como “gente” q van hacer futuro…
    Gracias mil a todos x existir y ser familia.
    Los queremos un bojote como dice Andresito…

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  3. Valeria yo siempre pienso en tu colegio mi colegio..el avila me huele siempre a aroma de lindos y inolvidables amores y recuerdos.dios te cuide.lo queremos x siempre…lucia fonseca de hellmund

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  4. Hola Valeria, yo fui maestra de ingles del Avila hace muchos años. Hoy vivo en USA con mis hijos. Como me hiciste llorar! Que bella manera de expresar un sentimiento que se lleva dentro, donde quiera que uno este, sin importar cuanto tiempo haya pasado. En mis muchos años de experiencia docente nunca encontré otro colegio como el Avila, que formaba no sólo a los alumnos, pero también a los docentes. Éramos una familia unida y feliz!
    Sigue adelante, eres digna representante del Avila!

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  5. Valeria, tus bellas palabras reflejan el alma avileño que llevamos todos por dentro aunque estemos lejos. Un alma distinto y alterado por el cariño y felicidad que sentimos siempre al entrar a nuestro querido colegio. Llenos de recuerdos quedamos por siempre los alumnos, maestros y padres que formamos parte de ese espacio único. Las Farrés son parte de eso que con tanto trabajo y amor construimos. ¡Besos a todas!

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  6. Valeria…¡que bello!…no dejes de escribir…deja que las paredes de tu caracol se llenen de pensamientos vivos, así se alimenta el alma. Te quiero mucho muñeca reveroniana…te extraño…

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  7. Qué rico ese abrazo de redoma! Y yo no estudie ahí ! Pero si sé que ese colegio es especial porque lo soñé con mi papá , porque Juan y Carlos hacen que ese sueño sea realidad , me siento orgulloso de que ustedes sientan eso , y que de alguna manera yo sea parte de de lo que ustedes sienten …. Reciban mi abrazo

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  8. Hola Valeriana, estoy preparándome para ir a correr. Mañana tengo guardia a la entrada y cada vez que abrace a uno de nuestros estudiantes recordaré lo que acabo de leer. Un besote y saludos por casa.

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  9. Niña me arrancaste lágrimas de orgullo, dulzura, esperanza y fe a esta hora 5y35 am preparandome para ir a mi segunda casa. Gracias por regalarme estas palabras tan sentidas.

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  10. Hermosas palabras que reflejan sentimientos nobles que se cultivan en este maravilloso colegio y que desde Carlos así como el resto de los que allí trabajan incluyendo al Sr.
    Pedro los cuidan celosamente y los hacen florecer así tal cual tu lo has hecho niña bella. Sueño con el día que esta venezuela se cure y vuelvan todos quienes la añoran a recuperarla para entonces vivir en Paz y Armonía.

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  11. Qué bonito es estar lejos y saber que los recuerdos no se van. Gracias por encender esos recuerdos con tus bonitas palabras y tu impecable firma de escribir … Mi Ávila! Nuestro Coñegio, nuestra casa.
    Gracias!
    ESL Teacher 1997-2002

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  12. ¡Hola Valeria! No te conozco, pero es como si lo hiciera porque también soy avileña. Yo entré al colegio el año que abrió (soy de la Promo 3) y me alegra mucho ver que el espíritu avileño ha prevalecido. Carlos es sin duda un lujo de maestro, y una persona muy especial. Quizás te suceda lo mismo que a mí: con el pasar del tiempo El Ávila ha ido cobrando aún más valor porque es cada vez más clara la suerte que tengo de haber crecido allí, y de poder llamarlo también “mi segunda casa”. ¡Un abrazo!

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  13. Hola Valeria. Tu hna pequeña fue compañera de uno de mis nietos , soy la abuela U como me dicen ellos y los compañeritos del Ávila ,en cortico te digo soy docente amo mi colegio pero tú escrito me ha hecho sentir Avileña , bella vivencia la tuya que lindo escribes no dejes de hacerlo . Soy la abuela de los Benarroch González saludos a tus padres ellos me conocen .

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  14. Hola Valeria, soy de la primera promoción de NUESTRO colegio, nuestro segundo hogar como bien describes tu. Te agradezco inmensamente estas palabras, me hiciste llorar de emoción al sentir en ti, lo mismo que yo siento por “mi colegio”, al sentir en cada una de las letras del amor que todos en ese colegio nos dieron. Sencillamente es un recuerdo intachable, de los mejores, sin importar que cantidad de personal ha pasado, sigan estando aun o no (como las mujeres de limpieza Nelly y Lenny, a las cuales recuerdo con MUCHÍSIMO CARIÑO), no de la cantidad de alumnos, es un colegio simplemente MÁGICO… Nuevamente muchísimas gracias, somos la familia AVILEÑA… Y hay una segunda cosa que me gustaría agradecerte, que es que te tomas el tiempo de responderle a todas las personas que te han escrito. Saludos

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  15. ..cuando tomamos la desicion de que nuestros hijos cambiaran de colegio por aquello tan importante como aprender Ingles, con la primera reunión de padres pre inscripción escuchando a Carmencita y a Juan hablando de ese hermoso proyecto, nos dimos cuenta que el idioma no era lo único especial que allí aprenderian y que serían tratados de manera especial… y aun hoy sentimos ese inmenso gusto de aquella sabía desición donde ellos y nosotros aprendimos y recibimos tantas gratas experiencias en todo sentido…crecimos juntos!!! Con todos los compañeros, sus padres, profesores y personal que conforman ese segundo hogar.
    Y ahora nuestro nieto, Juan Pablo, el llamado “primer nieto” del colegio El Ávila tiene ese mismo privilegio… de esos abrazos de redoma…
    Gracias a ti por “alborotar” todos estos sentimientos…
    Soy Lucy, la mamá de Juan Miguel y Maryori Temes Dos Santos, graduados en la 1ra y 3ra promociones y como comenté, abuelita de Juan Pablo Temes….
    Un gran abrazo para ti y todos.

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